“El arte es la mentira que nos permite comprender la verdad.”
— Pablo Picasso
Nací en Las Palmas de Gran Canaria. Mi pasión por el cine comenzó en 2006, cuando me compré mi primera cámara de cinta. En aquel entonces, todo empezó como un juego: usaba el Magix Music Maker 2006, un programa pensado para música que incluía un pequeño apartado de vídeo. Con él, comencé a crear mis primeras piezas, sin más pretensión que experimentar y divertirme.
Con el paso de los años, aquella curiosidad se transformó en una verdadera vocación. Fui aprendiendo de forma autodidacta, viendo tutoriales, experimentando con nuevos programas y, sobre todo, practicando sin descanso. Así he conseguido dominar distintas áreas del cine como la dirección, fotografía, arte y edición, siempre con una mirada personal y una estética muy definida.
Hasta la fecha, he realizado más de 50 cortometrajes, muchos de ellos creados completamente por mí —desde el guion hasta la postproducción—, manteniendo siempre un alto nivel de calidad visual y narrativa.
Además, mi paso por el mundo del gaming y la creación de gameplays me ayudó a perfeccionar mi comprensión del ritmo, la narrativa visual y los efectos especiales, elementos que hoy aplico en mis proyectos cinematográficos.
Me considero un apasionado del cine postapocalíptico y de la ciencia ficción, géneros que me inspiran a explorar mundos oscuros, estéticos y poéticos, donde la luz y la sombra cuentan tanto como los propios personajes.
En resumen: el cine es mi lenguaje y el aprendizaje autodidacta, mi camino. Cada proyecto es una oportunidad para seguir explorando, evolucionando y contando historias que dejen huella.
A lo largo de los años he aprendido a dominar diferentes facetas del proceso cinematográfico, siempre desde una mirada personal y buscando crear atmósferas con identidad. Estas son las áreas donde más disfruto y aporto valor:
Es en la dirección donde realmente doy forma a mi visión. Me apasiona construir atmósferas intensas y visuales, donde cada plano tiene un propósito y cada sombra cuenta algo. Me interesa explorar la psicología de los personajes, su dolor, su locura o su esperanza, para llevar al espectador a un terreno emocional profundo y visualmente potente.


A veces interpreto a mis propios personajes, especialmente en los proyectos más personales. Esta faceta me permite experimentar el cine desde dentro, comprender mejor a los personajes y dotar de autenticidad a cada historia. No es el centro de mi vocación, pero sí una herramienta para enriquecer lo que dirijo.
En la sala de edición es donde la historia encuentra su ritmo y su alma. Me encargo del montaje, el color y el diseño sonoro, buscando siempre una estética coherente y emocional. La edición me permite esculpir la narrativa, encontrar el pulso y dar sentido a cada imagen.


Diseño y construyo mis propios escenarios y ambientes, cuidando la iluminación, la textura y los objetos que habitan en ellos. Disfruto creando espacios que parecen salidos de un sueño —o de una pesadilla—, donde lo visual se mezcla con lo simbólico. Es en los sets donde mis mundos cobran vida.